No podemos elegir a nuestros padres ni a nuestros hermanos, pero si podemos escoger a nuestra propia familia afectiva.Nuestra vida no se define por el origen,pero si por el camino que vamos recorriendo a partir del mismo. Entornos que nos liberan o que nos esclavizan, que nos acogen o bien nos penalizan, nos elevan o nos coartan, nos presionan o nos refuerzan positivamente. Si nuestro entorno no es el adecuado o que nos impide ser felices y crecer, siempre tenemos la opción de buscar uno de nuevo,las personas tienden a tomar una actitud conservadora, elaboran mecanismos de compensación, algunas personas viven una doble vida, depositan en lo comúnmente llamado familia la seguridad, el patrimonio y buscan fuera los afectos, y se auto engañan, rehacen un relato familiar de forma desastrosa para asumir un papel que no les corresponde como algo tolerable y magnifico, algunas personas minimizan las pérdidas y asumen ganancias, se quedan con lo bueno que aporta la familia y dejan lo malo fuera como algo que no les pertenece, incluso se diluyen en el grupo, en lo que la familia espera y renuncian a la individualidad y a la diferencia.
Existe en las personas la actitud de inconformista de quien toma la decisión de alejarse,de la comodidad y la rutina de una familia conocida para buscar una familia afectiva.
A veces hay que viajar muy lejos para llegar a casa, las personas somos conscientes de que no es posible crecer donde una familia da cobijo y un seguro de supervivencia pero no ofrece amor, solidaridad, respeto, generosidad o dialogo. Las elecciones que escogemos son la pareja y los amigos, a ellos les podemos asumir la totalidad o una parte de nuestra familia de origen y podemos romper con los estereotipos familiares y que favorezcan el crecimiento personal de cada uno.
La vida es el arte del encuentro con un grupo de familia, pero ese encuentro no es posible si vivimos desconectados de nosotros mismos, alejados de las necesidades y de los afectos, desamparados muchas veces y ajenos a nuestros sueños e ilusiones, para ello si nos es posible crear familias sanas , equilibradas donde nos es posible crecer ecologicamente y ser con los demás, partiendo del respeto y del afecto. Cuando la familia escogida se involucra en el mundo, cultiva el respeto y el afecto y crea rituales adaptativos que permite que esas personas se tornen resilientes.
La resiliencia es la capacidad de una persona para mantener en ella su esencia, integridad y equilibrio interior a pesar de las dificultades, crisis y traumas que padezca en la vida. La familia escogida siempre crea espacios de libertad interior o exterior y fomenta el compromiso dentro de ella y con los demás.
Existe en las personas la actitud de inconformista de quien toma la decisión de alejarse,de la comodidad y la rutina de una familia conocida para buscar una familia afectiva.
A veces hay que viajar muy lejos para llegar a casa, las personas somos conscientes de que no es posible crecer donde una familia da cobijo y un seguro de supervivencia pero no ofrece amor, solidaridad, respeto, generosidad o dialogo. Las elecciones que escogemos son la pareja y los amigos, a ellos les podemos asumir la totalidad o una parte de nuestra familia de origen y podemos romper con los estereotipos familiares y que favorezcan el crecimiento personal de cada uno.
La vida es el arte del encuentro con un grupo de familia, pero ese encuentro no es posible si vivimos desconectados de nosotros mismos, alejados de las necesidades y de los afectos, desamparados muchas veces y ajenos a nuestros sueños e ilusiones, para ello si nos es posible crear familias sanas , equilibradas donde nos es posible crecer ecologicamente y ser con los demás, partiendo del respeto y del afecto. Cuando la familia escogida se involucra en el mundo, cultiva el respeto y el afecto y crea rituales adaptativos que permite que esas personas se tornen resilientes.
La resiliencia es la capacidad de una persona para mantener en ella su esencia, integridad y equilibrio interior a pesar de las dificultades, crisis y traumas que padezca en la vida. La familia escogida siempre crea espacios de libertad interior o exterior y fomenta el compromiso dentro de ella y con los demás.







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